"En el Gobierno hay un cambio de packaging"
Los chistes sobre la primera dama se basan en rasgos externos como su vestimenta, maquillaje, peinados, su interés por ir de compras.
¿Por qué publicar en este momento el libro? Nik, sonriente, con la experiencia de tener publicados ya más de 30 libros, respondió: "porque intenta reflejar el cambio de etapa. Con Cristina no va a ser lo mismo ni igual, por lo menos, en la forma; veo un cambio de packaging".
Asimismo, agregó que, humorísticamente, el nuevo escenario político es muy estimulante. ¿Gaturro cambiará en algo? A modo de anticipo indicó: "va a empezar a tener cachetes más inflados o alguna extensión en el pelo".
El humorista político sostuvo que, en realidad, la vestimenta no dice mucho acerca de un persona. Pero sí le preocupan los excesos: "cuando un país pierde cosas importantes, como le sucedió a Menem luego de los primeros años de gobierno, el resultado es Menem con trajes Versace. En el caso de Cristina, hoy vemos su elegancia, que tiene tiempo de cambiarse para cada acto la cartera y los zapatos, y sus viajes a Europa, en momentos en que el país salió apenas de la urgencia económica".
La parte estética
El hecho de centrarse en la parte estética, responde a una mirada de la gente: "una parte de los argentinos vio ese aspecto, que es una mujer linda, que habla bien y se quedó en esa parte estética que tiene el argentino medio de querer aparentar un poco más de lo que es".
La nueva publicación, editada por Sudamericana, tiene como primer y último capítulo a Cristina Kirchner y, entre ambos extremos, se suceden los chistes de Nik que los lectores de La Nación conocen por "La foto que habla".
Por supuesto, aparecen Gaturro y otros elementos que caracterizan su humor y su estilo gráfico, en temas vinculados con la gestión de Néstor Kirchner.
Según explicó el dibujante de 37 años: "en el medio del libro está toda la historia del kirchnerismo y puede servir para entender por qué Cristina es lo que es".
El nuevo libro hace referencia, en clave de humor, a casos resonantes que se produjeron en este último año, como el de las supuestas coimas de Skanska, el conflicto de las papeleras con Uruguay, los controvertidos indicadores del Indec, la bolsa de Felisa Miceli y la campaña electoral de Mauricio Macri, entre otros temas de actualidad.
Para Nik, las características de cada gobierno y las miradas de la gente condicionan la forma gráfica en la que expresa su humor. Así, comentó que a la "exuberancia" menemista le sucedió la "supuesta austeridad kirchnerista (...) siempre hay que desconfiar del aspecto exterior".
¿Hoy existe poco humor político? "Hay un enorme faltante, como consecuencia de la crisis de 2001 -momento en que a la gente nada le hacía gracia- y por el mayor control de la prensa por la dependencia económica de la pauta publicitaria".
Sin embargo, destacó que el poder, lejos de enternecerlo, lo pone más crítico, uno de los roles que la prensa "siempre debe mantener".